La creatividad viene de adentro
Todo el mundo quiere pensar en algo nuevo, resolver un problema que nadie ha resuelto, proponer una idea valiosa que a nadie se le ha ocurrido. Y todo negocio quiere animar a sus empleados a producir la próxima gran idea.
Así que cuando un negocio ofrece a sus empleados una bonificación por las ideas creativas, debería surgir una avalancha de pensamientos grandiosos, originales. ¿Cierto?
Creemos que la creatividad, como cualquier otra tarea, puede comprarse y venderse. Pero la creatividad no es lo mismo que el trabajo duro y el esfuerzo; requiere auténtica inspiración. Es el producto de una mente completamente intrigada por una cuestión, una situación, una posibilidad.
Así pues, la creatividad no surge a cambio de dinero o de recompensas sino cuando centramos nuestra atención en algo que queremos.
Ejemplo
Los Ferrocarriles Japoneses del Este tenían un contrato para construir el tren bala entre Tokio y Nagano, que debía terminarse a tiempo para las olimpiadas de invierno de 1998.
Infortunadamente, los túneles construidos por la empresa a través de las montañas se inundaban una y otra vez. La empresa llevó a un equipo de ingenieros, que recibían un alto pago por encontrar la mejor solución. Los ingenieros analizaron los problemas y dibujaron una extensa serie de planos para construir un costoso drenaje y un sistema de acueductos para desviar el agua de los túneles.
Un día, un sediento trabajador de mantenimiento encontró una solución diferente cuando se inclinó a tomar un trago del agua del túnel. Sabía muy bien, mejor que el agua embotellada que tenía en su fiambrera.
Así nació el agua embotellada Oshimizu, que el ferrocarril vende en máquinas expendedoras en sus plataformas y que se ha extendido a la venta a domicilio.
Un alto costo se transformó en un gran beneficio, todo por mirar la situación de un modo diferente.
Fundamento
Los experimentos de ofrecer dinero a cambio de soluciones creativas a los problemas demuestran que las recompensas monetarias no tienen que ver con la capacidad de las personas de producir ideas originales. Antes bien, la creatividad es con frecuencia el producto del interés genuino en el problema y de una creencia en que la creatividad será apreciada personalmente por los superiores.
Coover, B., P. Clasen, D. Silva-Jalone, y M. Buttler 1999, “Creative Performance on an In-Basket Exercise”. Journal of Managerial Psychology 14: 39-56
